La No tan buena temporada vacacional

A pesar de la crisis económica por la que atraviesa Venezuela; desabastecimiento, escasez de medicinas, alta inflación,  en esta temporada vacacional se observó a las familias disfrutando de días de playa, niños aprovechando el sol y jugando con la arena.

La mayoría portando su propia comida, que podría tener dos significados; garantizar de donde provienen los productos o ahorrarse un elevado gasto al decidirse deleitar de un delicioso pescado a la horilla de la playa. Y es que cualquier acto de complacencia alimenticio podría superar lo percibido en una semana de trabajo, al menos para quienes ganan sueldo mínimo.

En Tucacas, estado Falcón, en otros tiempos cuando llegaba el mes de agosto en los embarcaderos prácticamente se debía hacer cola para pagar el servicio e incluso esperar que algún lanchero emprendiera una nueva ruta. Entre los preferidos callo sombrero.

En esta temporada, igual se observaron grupos de familias solicitando los servicios de traslado hacia un día de sol y playa. ¡Vamos para Paiclá, es el más barato!, eran una de las tantas expresiones que se escuchaban. Por el traslado cobraban Bs 10.000, monto que seguía superando una semana de trabajo. Para sombrero optaban aquellos grupos que alcanzaban las 10 personas, tal vez para que golpeara menos el bolsillo.

Al preguntarle a los lancheros como había estado la temporada, su expresión en la cara decía que no tan buena, acompañada de un; “Hubo tiempos mejores, en esta últimas semanas de agosto esperamos que mejoren”.

No se puede negar que al menos en el callo Paiclá al mediodía estaba lleno de temporadistas, pero los vendedores afirmaban que las personas ya no compraban como antes, porque los viajes cada vez eran más limitados.

En el caso de las familias que pudieron hospedarse en lugares situados a la horilla de la playa, tenían el “privilegio” de caminar algunos metros y poder disfrutar de un día soleado. Aunque esa satisfacción para algunos duró poco tiempo; a la familia Hernández provenientes de Barquisimeto, estado Lara, les costó el susto al ser atracados por sujetos armados, a quienes no les importó la presencia de niños y adultos mayores.

Después de ser despojados de sus pertenencias y encontrarse en un lugar más seguro, las explicaciones que recibían los Hernández por parte de allegados o residentes de la zona, es que en día de semana no se puede acudir a ese tipo de playa porque las pocas visitas que se generan es un atractivo para los amigos de lo ajeno.

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