Crisis económica lleva a los larenses a comprar ropa usada

Con una inflación que podría alcanzar entre el 190% y  200% para este último trimestre, según cifras aportadas por los analistas económicos del país, reflejadas en los altos precios de los productos haciéndolos pocos asequibles, el venezolano ha optado por acudir a diversas alternativas para cubrir sus necesidades.

En el caso de la vestimenta la adquisición de ropa prácticamente se ha convertido en un lujo para quienes dependen de un quince y un último e imposible para quienes no tienen ingresos fijos o están por debajo del salario mínimo. Tal crisis ha generado bajas en los comercios de venta de ropa nueva, pero ha  permitido que los locales que por años se dedicaron a la compra y venta de artículos usados ahora comiencen a percibir más ingresos.

“Las ventas en los últimos años han estado muy bien especialmente en los últimos meses por la situación económica”, contó Benjamín Arrieche, propietario de un local ubicado en la avenida Libertado con calle Alvizu de Cabudare, quien comenzó con la actividad hace 12 años, sólo con una mesa y una cortina a la orilla de un local y actualmente ocupa el 100% del establecimiento por la cantidad de mercancía que tiene. Afirma que cada semana vende un aproximado de 100 piezas y similar es lo que compra.

Allí se pueden conseguir pantalones desde 700 a 2.000 bolívares, vestidos entre 1.000 a 2.500 bolívares, las faldas de jean se pueden adquirir desde 400 bolívares, igual la ropa para niños. Según Arrieche el precio que le colocan a cada artículo depende de las condiciones en que se encuentra y la marca, afirma que la ropa que más se vende es la de dama y por lo general la buscan para uso diario.

Juana Márquez era primera vez que iba a llevar su ropa que ya no usaba porque no le quedaba, considera que es una buena iniciativa y aunque no es mucho lo que dan por cada pieza, por lo menos puede completar para el mercado. “Antes me daba pena y lo que hacía era que la regalaba, pero ahora todo está tan difícil”.

Al lado del Colegio 19 de abril, en Palavecino, una vivienda también fue adaptada para recibir artículos de segunda mano que las personas estén dispuestos a vender, pero en este caso la propietaria los vende en el mercado San Juan y en Acarigua. Recuerda que cuando comenzó, hace 10 años, ella era prácticamente la única y la clientela no era tan alta, ahora todo ha aumentado hasta los comerciantes con esta actividad. “Si se puede decir que las ventas están buenas porque quienes no puede comprar un pantalón en 10 mil o 15 mil bolívares lo adquiere en menos de mil. Usado pero en buenas condiciones”. Coincide con Arrieche que la ropa que más sale es la de dama, está segura que entre noviembre y diciembre las ventas mejoraran.

José Luis Valero, tiene 32 años trabajando de esta manera, pero en la calle 43 con carrera 24 en las adyacencias del terminal Terrestre de Barquisimeto, en una acera se ubica todo los días guindando la mercancía en una cuerda en la pared. Ofrece los pantalones de caballeros entre 500 y 600 bolívares, las camisas de 300 en adelante, aclara que por la ropa usada no se puede pedir demasiado. “Lo importante es vender y que sea lo justo”.

Una opción en el Garaje

Otra de las iniciativas que ha cobrado vida en Barquisimeto en los últimos años, es la venta de garaje. Algunas sólo colocan un aviso y muestran los artículos, mientras que otras personas dejan volar su creatividad convirtiéndolo en un espacio lleno de moda y hasta con buena música. Por lo general son realizados fines de semanas, ambos tiene como principal objetivo recaudar la mayor cantidad de dinero.

“Mi sorpresa es que vendí casi todo”, contó Carmen Beatriz Rivero, quien se animó a realizar una venta de garaje que la llamó “Los tesoros de Carmen”, en su casa en la urbanización Fundalara, después de asistir a varios en la ciudad y en Maracaibo. La prenda más costosa tenía un precio de 1.200 bolívares que en su mayoría eran jean de marcas, pero también había pantalones en 200 y 300 bolívares. “Si no hubiese tenido la necesidad de más ingresos jamás hubiese vendido mi ropa porque está muy costosa, pero al final tenía muchas prendas que no usaba y salieron súper rápido”.

En la red

Las páginas en internet es otra de las herramientas que son usadas para la venta de ropa de segunda mano, los precios son similares con  la diferencia que el comprador deben cancelar el envío sino vive en la misma ciudad.

Con el auge de las redes sociales las personas también han creado cuentas en Instragram, Twitter y Facebook para ofrecer su mercancía usada y a través de estos medios los interesados detallen las opciones y los precios, o le hacen publicidad

Articulo también publicado en la edición impresa del diario EL IMPULSO. Venezuela 

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