Las tierras del Valle del Turbio son un peladero

Terrenos con poca siembra y algunos convertidos en un total peladero es lo que se observa hoy día en el Valle del Turbio, tierras que fueron expropiadas por el Ejecutivo nacional y que ellos denominaron el rescate de tierras ociosas, supuestamente para dedicarla a la siembra de diversos rubros y garantizar la producción agrícola en la región.

Foto: Julio Colmenárez
Foto: Julio Colmenárez

Aproximadamente, cuatro mil hectáreas del Valle del Turbio fueron expropiadas en 2006, por orden del presidente Hugo Chávez y ejecutadas para los entonces alcaldes de Iribarren Henri Falcón y la de Palavecino Aura de Rivero. En ese momento se habló del rescate de tierras que serían entregadas a la clase trabajadora, quienes se encargarían de la producción de diversos rubros. En aquel momento se cultivaba, en su mayoría, caña de azúcar.
Aunque representantes del Gobierno nacional en varios actos han informado sobre la producción de hortalizas en estas tierras, nueve años después es muy poca la producción que se observa en los terrenos. En los que están ubicados en toda la avenida Hermano Nectario María, conocida como Ribereña, a la altura del municipio Palavecino, al lado del parque infantil, se ha sembrado cebollín, ajo porro, cilantro y lechuga, pero sólo se cosecharon 40 cestas, se conoció.
José Ricardo Álvarez, presidente de Fesoca, lamenta cómo el Estado no haya aprovechado estas tierras, ya que un aproximado de dos mil hectáreas estaban destinadas a la producción de caña de azúcar lo que se traduce que 150 mil toneladas de caña dejaron de producirse.
Manuel Cols, expresidente de Fudeco, señala que aunque el Ejecutivo trate de demostrar que sí están sembrando la realidad es que están totalmente improductivos, como ha pasado con muchas empresas nacionalizadas. Considera que son tierras aptas para la producción de caña, porque cumplen con las condiciones y aunque se pueda sembrar otros rubros, los resultados nunca serán los mismos.
Para Cols el Gobierno adoptó un actitud política frente al cultivo de la caña. “La confiscación de tierras lejos de dar oportunidad de empleo y mejorar la producción en la región se trató sólo de un fracaso”.
Sin embargo, Álvarez aclara que la disminución en la producción de la caña de azúcar no sólo ha sido la consecuencia de las expropiaciones de tierras en diversos estados sino también la poca rentabilidad y lo difícil que se ha hecho mantener una cosecha por la falta de insumos, que limita a todos los productores por igual. En el estado Lara -afirma- la producción actual no llega al millón de toneladas frente a los tres millones de toneladas que se sacaban en 2005. “Cada año se hace más difícil trabajar las tierras”.

FOTO: Julio Colmenárez
FOTO: Julio Colmenárez

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Articulo publicado hoy en la edición impresa del Diario El Informador de Barquisimeto

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